Caños en desuso y troncos se transforman en mobiliario urbano

Los talleres de la Municipalidad volvieron a funcionar a pleno. En el predio de bulevar Pellegrini y Pte. Perón, se forjan y se tallan muchos de los materiales que, posteriormente, se instalarán en diferentes espacios públicos y edificios municipales.



El gigante tronco de una araucaria está en pleno proceso de cortado en una sierra que volvió a funcionar, a pesar de los años. Afuera del taller esperan decenas de troncos y ramas de diversas especies que se cayeron o que la Municipalidad podó por mantenimiento. En tanto, en el sector de la herrería, en lugar de troncos, hay viejas columnas de iluminación que fueron reemplazadas.

De ahí saldrán juegos de plazas, escritorios para oficinas o barandas para escaleras. Hay muchas opciones al reciclar los materiales en desuso y cuando se recupera el oficio de trabajadores municipales. Miguel Ángel Cabrera despeja las dudas, mientras señala hacia un sector donde están soldando: “Esos bancos y esa rampa para personas con discapacidad van a ir a La Boca del Tigre”, dice.

Miguel Ángel se encarga de la parte de herrería en la Dirección de Construcciones. “En este momento estamos trabajando para Boca del Tigre, desde la pintura y la albañilería, hasta los materiales de carpintería y herrería”. Cabe recordar que, recientemente, la Municipalidad inició la puesta en valor de ese emblemático edificio ubicado frente al club Colón.



Recuperar el oficio

“Con los caños de luz viejos hacemos las bases de los bancos, con ángulos en desuso hacemos las patas y se terminan de ensamblar en la parte de carpintería con madera trabajada; de acá va a salir un nuevo estilo de bancos que se van a implementar en la ciudad”, dice Miguel Ángel, sin disimular el orgullo. “Nunca se mostraba nuestro trabajo, nosotros ahora hacemos garitas de colectivos, juegos de plazas, hacemos repuestos para las desmalezadoras que usan los compañeros de Espacios Verdes, en lugar de comprar, esas cosas se fabrican acá, en los talleres de la Municipalidad”.

“Siempre se mostraban las obras terminadas, pero nunca se mostró la mano de obra. Ahora es toda mano de obra municipal, se está viendo nuestro trabajo. Recuperamos el oficio, ahora en la ciudad no se tiene que tercerizar nada. Porque tenemos la mano de obra”, afirma Miguel Ángel Herrera.


Valor agregado

Valeria Arroyo es diseñadora Industrial. Actualmente se encarga de coordinar el área de mobiliario urbano de la Municipalidad. Contó que tanto la calidad de mano de obra con la que se cuenta como la de la madera de los troncos, “es buena”.

En ese sentido, destaca poder reutilizar el material que ya se tiene, como los árboles o los caños de luminarias que estaban como desecho. Y añade que lo que hicimos fue pensar de qué forma se podían combinar esos materiales para generar este mobiliario urbano de valor. En esa línea, destaca que el mobiliario “es de valor” no sólo porque va a servir dentro del espacio público, sino también porque lo están realizando los trabajadores del taller.


Subir las persianas

Para que sea posible la refuncionalización, primero fue necesaria la puesta en valor de los talleres que estaban, prácticamente, en estado de abandono. En consonancia, Javier Espíndola, coordinador de Edilicia Municipal, destaca que uno de los objetivos de la Dirección fue poner en valor toda la Base Pellegrini, no sólo los talleres sino todas las áreas que están en el predio, para mejorar la calidad de trabajo de los empleados de planta de la Municipalidad.

Una vez que se lograron las mejoras edilicias, el siguiente paso fue diseñar un plan de articulación entre herreros, carpinteros y trabajadores de la construcción para crear y reparar mobiliario urbano. “De esa manera, se fue recuperando un espacio que estaba un tanto olvidado”, indica Espíndola, con el ruido de las máquinas de fondo.

fuente: Prensa Municipalidad

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